Qué difícil tragar la indiferencia, como si lo contrario fuera. De hecho, quien te atiende no mostrándose indiferente olvida de inmediato y sigue. Por oficio o buenas maneras. Buscar reconocimiento es perder nuestro norte.
Desde que sigo contenido en gallego me aproximo al portugués y brasileño. Antes, cuando mi mirada lingüística se miraba en el espejo del catalán, castellano y aragonés, prescindía de esa frontera que atraviesa la península desde casi el norte hasta el sur. Viviendo en Vigo, la consciencia del espacio que me aproxima me lleva a sentir esa proximidad en lo lingüístico y no sólo eso, me lleva a percibir una apertura en comprensión y expresión.
18 de octubre Me defendí. Esa es la estrategia frente al rechazo. Pasar de ellos y ellas. No tuve orla. No contaron conmigo. He vivido estos años sin pensar en esas situaciones. Leyendo he movido recuerdos imprecisos. En el último curso tuve que presentarme en septiembre y pedir clemencia. Tenía un trabajo para el que necesitaba el título. No tuve sitio en esa orla. Una promoción que me excluyó. Pasé de largo.
El ave que tú idealizas, cuando lo ves en su vuelo, no es lo que crees, no tiene esa libertad de la que careces. Está expuesto a un universo de circunstancias que exponen su cuerpo, a unos impulsos de instinto marcado en sus genes. El libre albedrío del que tú te dueles, es cuento y fábula. Para un presente, la trama humana te marca las pautas. Si te atreves, si niegas el paso o giras hacia lo contrario, el dedo señala y el resto despacha y rechaza.